El desgaste físico a lo largo de casi trescientos kilómetros es masivo e importante.
En este tipo de carreras se juega con la condición física del ciclista hasta socavar su resistencia.
Me extraña que los medios que tanto vítores presumen del esloveno no hablen de las posibilidades del inglés.
Para mí Thom Pidcock pudo haber superado a Tadej Pogacar en el esprín.
El problema del inglés fue haber salido desde muy atrás en vez de ponerse a la par.
Estuvo a unos centímetros de haber ganado a Pogacar en la línea de meta.
De no haber arrancado tan atrás hubiera superado claramente a un Pogi en las últimas.
El esloveno incluso se volvió para mirarlo porque ignoraba que había ganado.
Todavía me acuerdo el año pasado lo bien que controló el esprín final Mathiu Van der Poel.
Se situó en la cabecera adelantado observando cómo Ganna y Pogacar se vigilaban.
Era obvio que Pogi perdería en un esprín frente a Ganna y Van der Poel.
Pero ahí tenía a Pidcock que no se había separado de su rueda a lo largo de los acantilados.
Y estuvo a centímetros de perder en un esprín obligado por la presencia cercana de Van Aert.
Al mínimo despiste Van Aert los hubiera alcanzado en el último kilómetro y los hubiera devorado en el esprín final.
Tadej Pogacar sabe que con todo lo que le ha pasado ha tenido suerte 🍀
Recordemos que los ciclistas españoles que ganaron la Milán-Sanremo fueron Miguel Poblet (2) y Óscar Freire (3).
El cántabro, triple campeón del mundo, conquistó la prestigiosa clásica italiana, conocida como la "Classicissima", de 298 kilómetros.
En esta foto vemos el esprín final entre Pogacar y Pidcock con la rueda de la bicicleta amarilla de Van Aert cerca.