Siendo corredor, entrenaba muchos kilómetros por los carriles.
Solo en muy contadas veces me encontraba con Guardias Civiles en moto o los coches de los forestales.
Adacross Málaga, mi antiguo club, creó la primera carrera de running.
Salía por encima de la plaza de Fuente Olletas y recorría toda la carretera para llegar al mismo Puerto de León.
Después también surgió una carrera ciclista de carretera pero desconozco el trayecto.
La caída de Vingegaard no tiene nada que ver con que otro ciclista le siguiera la estela.
Me acuerdo de un percance cuando Vingegaard controlaba con mano dura las evoluciones de Pogacar en el Tour.
Se llevó dos tours en las mismas narices del esloveno.
La imagen que recuerdo todos la conocéis.
Vingegaard y Pogacar escapados varios minutos por delante de los perseguidores.
¡Todos sabíamos que eran inalcanzables!.
Una carretera de montaña bajando de un puerto, curvas cada veinticinco metros, Vingegaard delante con Pogacar a rueda.
Una curva a la izquierda sin ningún peligro, Pogacar pierde el control de la bici y se cae al suelo derrapando a la cuneta.
Jonas Vingegaard sigue pedaleando más despacio esperando que Pogacar le alcance.
Pogacar se levanta, ha perdido de vista a Jonas y se pone de inmediato en marcha dolorido.
Alcanza a Jonas Vingegaard y vuelven a subir minutos con sus perseguidores.
Esos controles de la propia bicicleta son los que hacen ganar tours.
Cuanto menos control de la bicicleta se tenga en las bajadas importantes, menos capacidad de rendimiento.
Que Jonas Vingegaard se cayera en la Cuesta de la Reina, dice mucho de la capacidad de control de su bicicleta.
Si otro ciclista con menos capacidad ha sido capaz de seguirle la rueda, no puede ser culpable de su caída.
Vingegaard siempre dijo que perdió capacidad de control tras su grave caída en la Itzulia.
¡Estas cosas se entrenan!.
Subiendo corriendo la antigua carrera del desaparecido Adacross, tengo 71 minutos.
Bajando en bicicleta la Cuesta de la Reina, retirado y gordito, alcancé 75 km/h sin darle a los pedales.
Por supuesto iba bien cogido de los frenos en la bajada desde la misma Fuente de la Reina.
Son tres kilómetros bestiales hasta la venta El Detalle.
Después hay un paréntesis hasta el monte Matanzas, que todos conocen por los túneles enroscados.
Cuando se sale del último túnel hay una loma endiablada toda recta con un desnivel importante.
La recta muy peligrosa lleva a la curva de la venta El Mirador.
Un corto paréntesis y al poco hay otra bajada violenta hasta el estrecho hueco de la venta El Boticario.
El Boticario se cruza con el acceso al carril central de los Montes de Málaga, donde se hacen barbaridades aparcando.
Se corre un peligro bestial si no se controla la bicicleta y los movimientos de posibles coches.
Después de eso hay un gran paréntesis hasta la venta de Carlos de El Mirador o venta Los Montes.
Las curvas que vienen tras pasar estas ventas son duras, estrechas y muy pronunciadas.
Oirás a la bicicleta quejarse, sobre todo si es de 500€ como la mía🤣
Entonces viene una bajada tremenda donde el viento toma las riendas sin protección hasta la Venta La Mirilla.
Las siguientes curvas de entrada a Málaga son muy duras y cerradas hasta la plaza Fuente Olletas.